Historia de la Hermandad del Rocío de Sevilla

Una devoción con raíces en Sevilla

La historia de la Hermandad del Rocío de Sevilla es el relato de una devoción compartida que se ha mantenido viva a lo largo del tiempo. No es solo una sucesión de fechas: es la memoria de hermanos, cultos, peregrinaciones y servicio, transmitida de generación en generación. Con el paso de los años, la Hermandad ha consolidado un papel significativo en la vida devocional, social y cultural sevillana, manteniendo una identidad propia y una forma de gestión que combina tradición y rigor institucional.

1. Los orígenes de la devoción rociera en Sevilla

La devoción a la Virgen del Rocío en el entorno del Salvador comenzó a tomar fuerza a partir de 1917, con la llegada como párroco de Don Juan Luis de Cózar y Lázaro, gran devoto de la Virgen y profundamente vinculado a Almonte. Su papel fue decisivo en los actos previos a la Coronación Canónica de Nuestra Señora del Rocío, celebrada el 8 de junio de 1919.

La parroquia del Divino Salvador se convirtió entonces en un lugar clave para esa expansión devocional en Sevilla. Aquellos cultos y preparativos, unidos a la presencia en el templo del gran cuadro de la Virgen pintado por Manuel García y Rodríguez, fueron sembrando una sensibilidad rociera que muy pronto encontraría un signo visible y permanente: la llegada de una imagen de la Virgen del Rocío al Salvador.

2. La llegada de la Virgen del Rocío del Salvador

En torno a 1921 se sitúa la hechura de la talla de la Virgen del Rocío que hoy sigue recibiendo culto en la Iglesia del Salvador. Su historia está unida a la familia Martín Carmona y al doctor Antonio Leyva, quien, tras una vivencia espiritual en la aldea, decidió encargar una réplica de la Virgen del Rocío como muestra de gratitud y devoción.

La imagen pasó primero por un ámbito privado, pero al no adecuarse el oratorio familiar al tamaño de la talla, José Anastasio Martín habló con el párroco del Salvador para que pudiera recibir culto en la Colegial. Desde entonces, la Virgen quedó vinculada al templo y a una devoción que no dejaría de crecer.

Este acontecimiento es uno de los grandes puntos de arranque de la historia de la Hermandad, pues la presencia estable de la imagen en el Salvador fue generando culto, cercanía y una conciencia colectiva en torno a la necesidad de dar forma a una corporación propia.

3. La bendición de la imagen y los años previos a la Hermandad

La bendición solemne de la Virgen tuvo lugar el 12 de mayo de 1923, coincidiendo con el primer día de la novena a la Virgen del Rocío. Aquel acto, celebrado con especial esplendor, marcó un antes y un después en la vida devocional del Salvador. Para la ocasión, la imagen lució una saya donada por Doña Rocío Martín Carmona, confeccionada a partir de su vestido de novia, además de distintas alhajas ofrecidas por la familia.

También se ha podido identificar al autor de la talla: José Gallego Muñoz, escultor y tallista sevillano con taller en la calle Céspedes. La imagen participó además en la Exposición Mariana de Sevilla de 1929, reflejo de su importancia creciente en el contexto devocional de la ciudad.

Durante estos años, la Virgen fue consolidando una devoción constante y cercana, sostenida por la oración de numerosos fieles. Ese clima espiritual sería el que, poco después, desembocaría en la voluntad firme de crear una Hermandad.

4. La fundación de la Hermandad (1933-1934)

En septiembre de 1933, un grupo de devotos elevó instancia al Cardenal-Arzobispo de Sevilla solicitando la fundación de una hermandad en la parroquia del Divino Salvador bajo la advocación de Nuestra Señora del Rocío. Entre ellos se encontraban José Anastasio Martín, Emilio Pardo Bernal, José María Delgado, Segundo de Montes Huidobro y Antonio Mateo.

El primer intento no prosperó en los términos deseados, ya que la autoridad eclesiástica no aceptó la configuración de una hermandad con Romería. Hubo que reformular el proyecto y presentar nuevas reglas eliminando cualquier referencia a esa dimensión romera.

Finalmente, el 17 de febrero de 1934, el vicario Don Jerónimo Armario decretó la fundación canónica de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío en la Iglesia parroquial del Salvador de Sevilla, aprobando sus estatutos por tres años.

5. Primeros años: devoción, dificultades y perseverancia

Los primeros años de la Hermandad fueron complejos. Aunque existía una notable devoción popular hacia la Virgen del Rocío del Salvador, la vida corporativa era aún limitada y se reducía prácticamente a la novena de mayo y a la misa del 19 de agosto. A ello se sumó la difícil situación política y social del momento, agravada después por la Guerra Civil.

Durante dieciséis años, la posibilidad de peregrinar oficialmente a la aldea almonteña pareció una quimera. Sin embargo, la Hermandad logró mantenerse gracias a la fe, a la constancia de sus hermanos y al apoyo del párroco Don Andrés Guillén, cuya implicación fue decisiva para la supervivencia y posterior desarrollo de la corporación.

6. La conquista de la Romería y el primer camino (1950-1951)

En 1950 se produce un giro decisivo en la historia de la Hermandad. Un grupo de hermanos, apoyados por el párroco y por figuras como José María Domenech Romero, trabajó intensamente para lograr la revisión del expediente original y la incorporación de la Romería a las Reglas.

El nuevo decreto de autorización fue firmado el 4 de octubre de 1950. A partir de ahí se puso en marcha la organización material y espiritual del primer camino. Se encargó el primer Simpecado conocido como el de las estrellitas, se reunieron insignias y carretas, y se preparó la primera peregrinación oficial.

El 10 de mayo de 1951 la Hermandad realizó por primera vez su salida en Romería hacia la aldea del Rocío. Fue un momento histórico que hizo realidad el gran anhelo de generaciones de hermanos.

7. Los primeros caminos y la consolidación romera

Tras la primera peregrinación, la Hermandad siguió afianzando su identidad romera. En 1952 tuvo lugar el segundo camino, con una organización ya más asentada y un mayor número de carretas. Durante años, la imagen de la Virgen acompañó a la Hermandad hasta San Juan de Aznalfarache, desde donde el Simpecado continuaba el camino hasta la aldea.

También en estos años se definieron muchos de los rasgos propios de la Hermandad: los itinerarios, las pernoctas, la convivencia en el camino, la organización de las insignias y el modo de presentarse ante la Hermandad Matriz.

Con el paso del tiempo, la Romería fue creciendo en participación, estructura y simbolismo, convirtiéndose en una de las grandes señas de identidad de la Hermandad del Rocío de Sevilla.

8. La salida procesional de la Virgen y los cultos de diciembre

La primera salida procesional de la Virgen por las calles de la feligresía tuvo lugar en 1953. En aquellos primeros años, la falta de un paso propio hizo que la imagen procesionara sobre la carreta del Simpecado. Más adelante, la Hermandad fue perfilando su modelo propio de procesión y de cultos.

Especial relevancia tuvo también la instauración, en 1955, de la salida de diciembre al término del triduo. Con el tiempo, estos cultos de Adviento y la procesión de la Virgen en vísperas de Navidad adquirieron un significado singular dentro de la espiritualidad de la Hermandad y de la ciudad, hasta convertirse en una de las citas más queridas del calendario.

9. Patrimonio y crecimiento material de la Hermandad

A partir de los años cincuenta, la Hermandad experimentó un notable crecimiento patrimonial. Se fueron incorporando elementos fundamentales como los Simpecados, la carreta, insignias, preseas y otros enseres que contribuyeron a enriquecer su vida cultual y su presencia pública.

Entre los hitos patrimoniales destacan el estreno del Simpecado actual en 1957, la realización del paso de la Virgen en 1964, la evolución de la Carreta de Plata y sus posteriores restauraciones, así como la incorporación constante de nuevas piezas al ajuar de la Santísima Virgen y del Divino Pastorcillo.

La historia de la Hermandad no puede entenderse sin este esfuerzo continuado por dignificar el culto y preservar un patrimonio que es expresión visible de la devoción de los hermanos.

10. La Casa Hermandad y los espacios propios

Otro gran capítulo de la historia de la Hermandad es la construcción y desarrollo de sus espacios propios. La Casa Hermandad del Rocío fue levantándose progresivamente desde la década de 1950, a partir del solar concedido por el Ayuntamiento de Almonte. Con el tiempo se ampliaron dependencias, se construyeron nuevas estancias y se configuró el conjunto actual.

También en Sevilla la Hermandad fue disponiendo de distintos espacios para atender sus necesidades organizativas, patrimoniales y de convivencia, hasta llegar a la actual Casa Hermandad en la calle Cabeza del Rey Don Pedro.

Estos lugares no son solo inmuebles: forman parte de la memoria viva de la corporación y sostienen su vida diaria, sus cultos, su actividad social y su proyección de futuro.

11. El coro y la vida cultural de la Hermandad

En octubre de 1973 nació el Coro de la Hermandad del Rocío de Sevilla, llamado a convertirse en uno de sus grandes referentes. Desde entonces ha acompañado cultos, Romerías, actos institucionales y momentos históricos, además de construir un valioso patrimonio musical propio.

Su trayectoria, marcada por grabaciones, premios y participaciones destacadas como la Misa Pontifical del Rocío, ha sido una de las expresiones más visibles de la identidad de la Hermandad. A ello se suma, en etapas más recientes, la creación del coro infantil y del coro joven, que refuerzan el relevo generacional y la continuidad de esta dimensión musical y espiritual.

12. Acción social, obras asistenciales y vida de Hermandad

Junto a la devoción y a la Romería, la Hermandad ha desarrollado una intensa labor asistencial y social. Ya en los primeros años se puso en marcha un dispensario para atender a personas necesitadas de la feligresía. Con el paso del tiempo, esta vocación de servicio fue creciendo y tomando nuevas formas.

Colonias para niños, campañas solidarias, apoyo a familias vulnerables, iniciativas como Camino Solidario o 52 Sonrisas, colaboración con entidades benéficas y proyectos de inserción laboral son solo algunas de las expresiones de esa dimensión caritativa.

La vida de Hermandad se ha enriquecido además con la actividad de la juventud, los grupos de mayores, las peregrinaciones, la formación y múltiples iniciativas que mantienen viva la corporación durante todo el año.

13. Hitos recientes y evolución contemporánea

En las últimas décadas, la Hermandad ha vivido importantes hitos institucionales, patrimoniales y espirituales. Entre ellos figuran la obtención del título de Real, la participación en acontecimientos eclesiales de relevancia, la concesión de la Medalla de la Ciudad de Sevilla en 2017 o el regreso al Salvador tras la restauración del templo.

Especial importancia tuvo el Centenario de la Virgen del Rocío del Salvador, celebrado entre 2021 y 2022, con un amplio programa de actos, una destacada obra social y el estreno de nuevas preseas. También han sido relevantes la restauración del Simpecado, la renovación de recorridos procesionales, la adaptación de la Hermandad a los años de pandemia y el impulso dado a la comunicación y a la digitalización.

La Hermandad continúa así escribiendo su historia, fiel a su origen y abierta a los retos de cada tiempo.